Viajar con perro: todo lo que necesitas saber
Viajar con perro es más fácil de lo que parece si lo planificas, y bastante desastroso si improvisas. Estas son las reglas reales de cada medio de transporte.
En coche: la opción cómoda
Es la mejor forma de viajar con perro y la más flexible. La normativa exige que el animal vaya sujeto de forma que no interfiera con la conducción: transportín, arnés homologado con cinturón o rejilla separadora. Para trayectos largos, para cada dos o tres horas para que beba y estire las patas, y no lo dejes nunca solo en el coche en verano: el interior alcanza temperaturas letales en minutos.
En tren
Las compañías españolas permiten llevar animales pequeños en transportín, con un límite de peso y de dimensiones que conviene comprobar antes de comprar el billete, porque varía según el operador y el tipo de tren. Para perros grandes las opciones son mucho más limitadas. Reserva la plaza del animal a la vez que la tuya: no siempre se puede añadir después.
En avión: lo más complicado
Los perros pequeños suelen poder viajar en cabina dentro de un transportín bajo el asiento, con un límite de peso que incluye el transportín. Los grandes van en bodega, en un compartimento presurizado. Cada aerolínea tiene sus normas, sus precios y un cupo limitado de animales por vuelo, así que hay que avisar al comprar el billete. Algunas razas braquicéfalas, como bulldogs o carlinos, tienen restricciones o prohibición por riesgo respiratorio.
Documentación
Dentro de España, cartilla sanitaria al día con la vacuna antirrábica y microchip. Para salir de España necesitas el pasaporte europeo para animales de compañía, que expide tu veterinario, con la antirrábica vigente. Algunos países piden tratamiento antiparasitario en un plazo concreto antes de la entrada: comprúebalo con antelación porque los plazos son estrictos.
Encontrar alojamiento
Filtra siempre por admisión de mascotas, pero no te fíes solo del icono: escribe al alojamiento y pregunta el peso máximo, si hay suplemento por noche y si el perro puede quedarse solo en la habitación. Muchos sitios dicen aceptar mascotas y luego ponen límites que descubres al llegar. Los apartamentos y campings suelen ser más flexibles que los hoteles.
Qué llevar
Su comida habitual, porque cambiar de pienso en viaje es garantía de problemas digestivos. Comedero y bebedero plegables, su manta o cama de casa (el olor conocido lo tranquiliza), correa de repuesto, bolsas, toalla, y el número de un veterinario en la zona de destino. Y una foto reciente en el móvil, por si se pierde.
Destinos que funcionan bien
Los de naturaleza y montaña son los más cómodos: hay espacio, sombra y menos normas. En playa, comprueba antes qué arenales admiten perros y en qué meses, porque en temporada alta la mayoría los prohíben. Y las ciudades pequeñas y andables funcionan mucho mejor que las grandes con metro y museos donde no puede entrar.
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